dilluns, 20 de desembre del 2010

Pintura sin tapujos

Me he jactado de decir que el valor de las obras de Van Gogh radica en su aparente sencillez. Pues es capaz de conseguir una autentica sensación de profundidad a través de pinceladas gruesas y, a priori, intuitivas. Precisamente gracias a esta sencillez podemos observar claramente aspectos técnicos en las obras de Van Gogh.
Hay temáticas que invitan a decantarse por una u otra técnica a la hora de representarla, por eso optare por una temática neutra y representativa dentro de la pintura de Van Gogh. Me refiero ¿cómo no? a sus autorretratos.
A lo largo de su carrera, Van Gogh, en su búsqueda por representar el instante, dedico muchas de sus pinturas a plasmar su propia imagen. A pesar de ser una temática aparentemente tan neutra y estéril, estos cuadros poseen una gran fuerza. Gracias a estas obras no solo podemos ver la evolución física del artista sino una evolución artística.
Estos autorretratos comienzan en Paris el año 1886. Estos son unos cuadros descontextualizados, pues no existe ningún detalle que nos indique la situación del artista. Aun así estas serán los más detallistas: los rasgos de su cara se definen más fácilmente gracias a la utilización de sombras y aparecen objetos nítidos como pipas de fumar o lienzos. Estos también son los más oscuros y lúgubres dentro de su repertorio.
La segunda etapa dentro de los autorretratos son los de Paris durante los años 1887 y 1888. Estos cuadros comienzan a conseguir el colorido que caracterizaran las obras de Van Gogh. La pincelada se vuelve más gruesa e independiente. Esto provoca que se pierda detallismo en la representación pero sorprendentemente se consigue una mayor sensibilidad


Los siguientes cuadros son los que Van Gogh pinto durante su permanencia en el manicomio de Arles los años 1888 y 1889. Es en esta etapa cuando apareen los autorretratos más completos. Comienzan a emerger pinceladas más gruesas que se combinan con las cortas para crear representaciones entrañables. Cabe destacar la aparición del primer autorretrato contextualizado.


La última etapa en los autorretratos de Van Gogh hace referencia a su salida de Arles y su posterior llegada a Saint- Remy en 1889. Son los cuadros más sobrios del artista. Quizás debido a la obligación de demostrar algo, teniendo en cuenta de donde provenía. Estas son unas representaciones melancólicas donde las pinceladas gruesas y potentes adquieren una mayor soltura pero continúan siendo las principales protagonistas de unas obras llena de fuerza, de pasión y, en definitiva, de arte.

dissabte, 18 de desembre del 2010

Una de verdades.

Cervantes fue un poeta pésimo y peor dramaturgo. Esta es una gran verdad, pero no olvidemos que Cervantes es de los mejores novelistas que han pisado tierra española. También es cierto que Cervantes nunca vivió de sus obras. Nadie podía tomar en serio los escritos de alguien que había firmado tan desechables versos. Así que cuando alguien de la época veía un ejemplar del Quijote, no veía la obra más representativa de la literatura española, sino que contemplaba un nuevo libro de aquel escritorucho de representaciones densas y aburridas.
No mentiré diciendo que Van Gogh es o fue el mejor pintor. Pero siempre resulta curioso que un pintor tan importante como él no consiguiera vender ningún cuadro. La verdad es que si nos limitamos a ver sus cuadros vemos obras sencillas, pinceladas gruesas, ninguna señal de detallismo y los estudios de perspectiva y contexto son bastante superficiales.
Tampoco sería faltar a la verdad decir que la vida de Van Gogh no es para nada envidiable. Nos encontramos frente a un borracho incorregible que vivía de lo que le daba su hermano mayor. Me esforzare por ser fiel a la verdad y diré que Van Gogh fue un artista muy temperamental. Tanto que llegaría a ser ingresado en una institución mental. ¿Van Gogh era temperamental o estaba loco? Lo verdad es que era temperamental pero el miedo a mentir me hace no afirmar nada sobre la cordura del artista.
Pero dejando a tras al Van Gogh como persona, la única fuente veraz del Van Gogh pintor son sus obras. Unas obras realmente sencillas y será esta cualidad la que las dote de valor artístico. Es una sencillez pasmosa y atrayente. Sus trazos pueden ser largos y gruesos pero también están llenos de sentimiento y energía. Sus estudios de perspectiva y contexto son superficiales, porque no los necesita. La superficialidad de estos estudios son acordes al objetivo de sus obras: la sencillez. En honor a la verdad diré que aunque superficiales nadie podría decir que la perspectiva y el contexto de Van Gogh están descuidados, pues es capaz de dotar de todas estas cualidades a obras hechas con pinceladas sencillas.
"La noche estrellada" de Van Gogh (1889)
Esta noche dormiré sin remordimientos si escribo que Van Gogh no es el mejor pintor del mundo, pero la verdad es que, aun no siendo el mejor, Van Gogh es mi pintor favorito. Un pintor que no tardo en adoptar y perfeccionar el hábito de la ejecución rápida al aire libre. Un pintor con una pincelada gruesa y densa que deja tras de sí un importante despliegue de color y sentimiento. Un pintor que concibió sus cuadros como el lugar donde debía proyectar con inmediatez sus pasiones y sentimientos siempre tendiendo a una temática de valor simbólico.
Lo primordial para Van Gogh no era el aspecto comercial, sino su carácter personal. Sus cuadros son el medio por el que el artista puede desfogarse y plasmar todos los sentimientos que le afectan. Sus obras son reflejo de sus pasiones e inquietudes. Los suyos son cuadros de una desnudez embaucadora. Una desnudez que podría deberse a su probable locura. En todo caso deberíamos plantearnos el dilema de si vale la pena una locura así a cambio de un artista tan grande.
"El dormitorio" de Van Gogh (1889)
                                      

dijous, 16 de desembre del 2010

Mimetismos de un instante.

Toda acción conlleva una reacción. Lo mismo pasa con el arte. Hagamos memoria y comprobemos que estilos artísticos estaban en vigor en el siglo XIX. Por una parte nos encontramos con un neoclasicismo donde todo atisbo de decoración ha sido eliminado en pos de un mensaje idealizador. Por otra parte tenemos un realismo estrictamente sobrio y donde lo primordial es el análisis de la situación. En ambos casos tenemos estilos artísticos muy académicos y técnicamente anclados.  
Frente a este hecho los artistas reaccionaron aborreciendo esas obras tan densas con un mensaje tan claro y transcendental. Estos artistas deseaban encontrar un arte puramente recreativo, un arte con el que pudieran evadirse de los mensajes y centrarse en el disfrute del arte como tal. Estos artistas acabarían conformando lo que hoy conocemos como impresionismo.
"La merienda campestre" de Eduard Manet (1863)

El impresionismo busca aquello que no encontraba en los estilos anteriores. Busca la recreación visual a través de obras bellas llenas de color, pero sobre todo por la innovación técnica. Es ahora cuando aparecen técnicas como el puntillismo, componer las pinturas a través de puntos de distintos colores, y los punteados, crear las figuras a partir de pinceladas cortas y gruesas. Toda esta recreación visual les llevaría a experimentar un hedonismo sensitivo.
"Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte" de Georges Seurat (1884-1886)
Para los impresionistas sus obras no requerían de grandes motivos ni mensajes, es más, desechaban los mensajes y los trasfondos que restaran importancia al fruto de sus pinceladas. Lo importante era el disfrute de la obra y el hecho de colocar en ella algo que no dotara a la composición de mayor belleza o capacidad sensitiva era prescindible, por no decir desechable. De aquí que las obras impresionistas estén impregnadas de temáticas cotidianas. 
Abunda la búsqueda por representar lo inmediato, el instante, el cambio. Buscan transmitir las sensaciones que implican las escenas pero a través de la técnica, no de las figuras. En los cuadros impresionistas las figuras sirven para identificar la escena y dotarla de un mínimo contexto para que el artista pueda desplegar todas sus dotes técnicas. En estas pinturas cobran más importancia los trazos que las propias representaciones.
"Estacion de Saint Lazare" de Claude Monet (1977)
Mientras que el realismo pugnaba con la fotografía en capacidades representativas, los impresionistas se esfuerzan por aumentar aún más su distancia con la fotografía. Dejan claro que una cosa es hacer fotos y otra hacer pintura. Sus obras no son las que mejor representan las cosas, para eso ya está la fotografía, pero si la que mas transmiten, la que mas innovan y la que son capaces de llevar al arte por nuevos derroteros después de siglos conformándose con dibujar las cosas tal y como son en la realidad.

diumenge, 12 de desembre del 2010

La realidad

Si la Revolución Francesa marco el camino a seguir para el neoclasicismo, ahora serán las teorías de Marx y Engels las que abrirán el camino a un nuevo estilo artístico. El marxismo desarrolla las ideas socialistas, donde las organizaciones proletarias tienen una gran relevancia. Es ahora cuando se acuñan términos como “enfrentamiento social” y “lucha de clases”. A modo de compromiso con estas nuevas teorías sociales, los artistas adoptan una actitud de apoyo para con las clases trabajadoras. Esta nueva visión del arte se dará a conocer como realismo.
"El vagón de la tercera clase" de Daumier (1860-1864)
Un realismo que rechazara rotundamente la subjetividad pictórica y el carácter evasivo de la pintura.
En el realismo lo primordial es la realidad. Las aspiraciones del artista pasaran por concebir un reflejo fiel del contexto que le rodea. Un reflejo objetivo, que  rehuirá de cualquier atisbo de artificialidad. Estas serán obras densas. Abundan los detalles, las texturas y las figuras.
El realismo como tal, es decir, sin tener en cuenta las obras puramente comerciales, desecha la personalización. En ningún caso una única persona será la protagonista de la acción. Los individuos aparecen como un elemento más dentro de la obra. Se retrata a personas dentro de una escena que les dé sentido, que explique su situación y que muestre su posición dentro del conglomerado de la sociedad.
"El ángelus" de Millet (1857-1859)
Existe una variante del realismo, el realismo francés para ser exactos, que permite la intromisión del carácter recreativo en la pintura. Es aquí donde los paisajes tendrán un gran protagonismo. Unos paisajes puramente sublimes. Vemos como todas esas técnicas, que habían estado dirigidas al análisis del contexto social, encuentran un lugar donde son utilizadas para describir bellos y emblemáticos paisajes. Estos son paisajes vastos en detalles, pudiendo diferenciar cada hoja y arruga en la corteza de los arboles.
"El puente de Nantes" de Carot (1868- 1870)
Con todo esto pretendo mostrar como el realismo es fruto del marxismo, no confundir con comunismo. Como el espíritu marxista provoca que los artistas se planteen la observación y análisis de su alrededor. Como toda esta observación y análisis se traduce en obras repletas de detalles y recovecos donde no hay lugar para florituras ni ostentaciones vánales, pues esta decoración trastornaría todo el estudio de la realidad que conllevan estas obras. Resulta curioso comprobar cómo un estilo tan puramente académico o, por lo menos, no recreativo, pueda potenciar de una forma tan potente una rama artística tan gratuita y distraída como lo es el paisaje.

dissabte, 4 de desembre del 2010

Cuestión de clases

En el Antiguo Régimen el  poder era propiedad de los nobles y estos se esforzaban mucho en que su mayor capacidad de recursos quedara reflejada en cada uno de los rasgo de sus vidas. De aquí la aparición del arte rococó.
El rococó es una corriente artística relacionada con la decoración. Por supuesto estaba vinculada a la alta sociedad, especialmente a la francesa. Era un estilo centrado en transmitir poder y exclusividad. Entre sus características destacan: la utilización de las forjas de oro, la complicación de las formas y la conexión con la naturaleza.
Veamos la imagen:
Plaza Stanislas de Nancy (1752-55)
No nos olvidemos de que son solo verjas, pero verjas rebosantes de oro y de un desparpajo técnico descaradamente desbordantes a la par que prescindibles. ¿Cómo serán las casas si las verjas están decoradas de esa forma? Ahora pongámonos en la piel de un campesino del Antiguo Régimen que se ha pasado toda la vida trabajando su terreno y que llega hasta esas despampanantes verjas. Es obvio que para el campesino traspasar esas verjas seria entrar en un mundo completamente distinto al que el proviene. Un mundo de oro y lujo, que nada tiene que ver con su miseria y hambre.  ¿De verdad alguien piensa que esta sensación es casual?
Si extrapolamos las características de las verjas a la pintura, nos encontramos con unas representaciones vacías e inertes. Abunda el egocentrismo con representaciones protagonizadas por los propios nobles en situaciones puramente recreativas. Tengo que admitir que el aspecto técnico está más cuidado. Se puede encontrar detallismos interesantes e incluso “sfumatos” bien cuidados y un dinamismo compositivo muy logrado. Pero volvemos a lo mismo, el apartado técnico ha de estar supeditado al significado de la obra y estas obras no tienen significado más allá que remarcar su estatus social. En mi mas que humilde opinión el rococó es puro onanismo artístico.

"The swing" de Fragonart (1767)

diumenge, 28 de novembre del 2010

Ideas y mensajes

Después de la Revolución Francesa, Europa se caracterizaba por la inestabilidad social y política. Esta inestabilidad se debe a la abolición del Antiguo Régimen y al establecimiento de un nuevo orden social. Para sofocar esta inestabilidad se intento establecer unos valores humanos que permanecieran tras el trascendental cambio social que estaba aconteciendo. La principal herramienta para implantar estos valores fue el arte y en especial el neoclasicismo.
El carácter moralizante del neoclasicismo se refleja en los temas elegidos. Priman la temática mitológica, acogiendo como protagonistas héroes que representan una serie de valores como, por ejemplo, el patriotismo, la abnegación, o la dignidad. Las obras neoclásicas están repletas de alegorías pictóricas que transmiten las inquietudes morales del artista.
"El juramento de los Horacios" de David (1785)
En lo referente al apartado técnico destaca el predominio de la línea sobre el color y la desconfianza hacia las representaciones que imiten texturas o efectos lumínicos. Son unas pinturas sobrias que rehúsan de cualquier tipo de ornamentación que no haga referencia al mensaje moralizante, que contienen. La importancia del mensaje se materializa en la búsqueda de la claridad y las composiciones sencillas, todo esto para centrar la atención del público en lo esencial, eliminando, para ello, cualquier tipo de escorzos, decoraciones y perspectivas.
El objetivo del arte neoclásico no se puede separar de su carácter moralizante y, prácticamente adoctrinarte. En el neoclasicismo nos encontramos con obras cuya intención es la de conmover al espectador para despertar en él sentimientos virtuosos y moralmente elevados.  

Buscando a las musas

La inspiración es impredecible. Nunca sabes cómo te la vas a encontrar, puede que aparezca espontáneamente, puede que después de leer un libro, o puede que te cruces con ella paseando por los pasillos. No importa lo que tengas que hacer para encontrarla porque sabes que ahí está, un haz de luz que te ilumina durante unos segundos para que después te pases días intentando recordar lo que te mostraban esos destellos. Algo parecido le pasaba a Velázquez con los bufones.
El lector fiel ya sabrá que Velázquez aprovecho su introducción en la Corte española para hacer retratos nobiliarios que se traducían en grandes cantidades de dinero y para viajar por Europa pudiendo, así, mejorar su estudio compositivo. Pero todos esos cuadros eran o bien encargos o bien demostraciones de su dominio de la pintura. No os equivoquéis, mi intención no es insinuar que estas obras no tengan valor, sino que la razón de su ser se debía al contexto del artista no al propio artista.
En los últimos cuadros de Velázquez, contemplamos retratos a los bufones que poblaban las Cortes. Estas son representaciones auténticamente naturalistas pero que dejan entrever la inquietud del autor por lo extravagante.
"El niño de Vallecas" de Velazquez (1643)
Así pues tenemos a un Velázquez que se ha convertido en un hito en toda Europa, que lo ha conseguido casi todo en la pintura y que para nada dejara de hacer los cuadros que ha hecho siempre, pero, con todo esto, ha llegado el momento de plantearse retos mas personales. Estos serán cuadros con los que no ganara dinero pero que satisfará necesidades que no tienen que ver con lo material. Me refiero, ¿cómo no? a los retratos sobre los bufones.
"El bufón Calabacillas" de Velazquez (1638)

Fue en esta época en la que Velázquez empieza a sentir una atracción hacia lo inusual, hacia lo estrambótico. Siente el deseo de representar aquello único y que no se puede comparar a otra cosa. Aquí cobran importancia los bufones, unos personajes que pueblan las cortes pero por los que nadie ha sentido el menor interés.

Lejos de los convencionalismos los bufones de Velázquez no aparecen como tales, es mas son representados con solemnidad y rigurosidad. No mostraba a bufones desempeñando sus malabares, ni brincando, los mostraba estáticos y con una pose natural. Era como ver a los bufones cuando no hacían bufonadas. Esto era una temática que a pocas personas le interesaban pero que en la actualidad está llena de significado. Nos muestra la humanidad de esos bufones a los que la gente solo acudía para reírse de ellos.

Esta es la razón de que hoy en día se considere a Velázquez uno de los grandes genios de la pintura. No porque fuera el mejor pintando ni por qué sus cuadros fuesen los más bonitos, si no por su forma de buscar la inspiración. Una búsqueda que rehuía de lo cotidiano, lo banal, y lo tradicional, una búsqueda que le llevo a adelantarse a su tiempo y a demostrar que pintar una obra de arte eran mucho más que manchar un lienzo con colores.

"El bufón don Sebastián de Morra"
de Velazquez (1645)