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dissabte, 13 de novembre del 2010

Con luces y sombras


"El amor vistorioso" de Caravaggio

     El lector fiel ya estará cansado de escuchar hablar de la falta de decoro, por lo que esta vez nos centraremos en los aspectos técnicos de la pintura de Caravaggio. En actualizaciones anteriores ya se ha leído algo sobre el naturalismo, el estilo que representa de forma natural las formas y líneas en una pintura. Esto se conseguía mediante pinceladas cortas, que conseguían un alto grado de detallismo. También se requiere un importante conocimiento en el uso de los colores. La degradación de los colores es la principal baza para conseguir texturas que imiten a las reales. El dominio en la tonalidad de los colores también es consecuencia del magnífico dominio de la luz del que hace gala Caravagio. Y ahora atentos que es cuando viene la pregunta. ¿Cómo puede haber dominio del color en Caravaggio cuando todas sus obras son oscuras?

     Rememoremos el Renacimiento. Nadie dudara de que esos cuadros estuvieran llenos de luz. No hacia falta que la acción pasara al aire libre para que la luz estuviera en todas partes. Pero que allá luz no significa que la controles. Con tanta luz permites al espectador controlar toda la escena y poder centrarte en definir el contexto de la obra.

"Santa Catalina de Alejandria"
de Caravaggio

     Pero Caravaggio basa el virtuosismo de su iluminación precisamente en la escasez de la luz, pues dominar la iluminación no consiste en iluminar todo sino iluminar solo aquello que quieres iluminar. Si decíamos que la luz servia a los renacentistas para definir el contexto de las pinturas, Caravaggio utiliza la oscuridad para definir sus figuras. En la gran mayoría de sus cuadros las personas y objetos representados aparecen a través de las tinieblas y aun así las contemplamos de una forma más clara que si estuvieran completamente iluminadas. ¿La ausencia de luz significaba que no se supiera contextualizar el cuadro? En absoluto, pues es la ausencia de contexto lo que provoca que la atención se centre en el sujeto de la pintura. Eso es lo que busca el autor. Es aquí cuando volvemos a la falta de decoro. La pintura de Caravaggio no empieza con cosas bonitas ni se va por las ramas, es mas las pinturas tienen un objetivo y eso es lo que explota el autor, eliminando todo lo superfluo y dejando solo lo importante.


"La vocacion de San Mateo" de Caravaggio

     No cabe olvidar el dinamismo de las obras de Caravaggio un dinamismo conseguido mediante la introducción brusca y directa de la luz. Esta luz suelen ser haces luminosos y diagonales que cruzan la composición, mostrando parte del contexto, que la oscuridad nos ha arrebatado, y dotando a la obra de movimiento. Así pues que las obras de Caravaggio sean oscuras no implica la ausencia de luz, sino que la luz es utilizada para satisfacer las inquietudes estilísticas, compositivas y narrativas del autor.



divendres, 5 de novembre del 2010

Lo que hay detrás de cada persona.

El lector fiel ya conocerá como la falta de decoro acabo con la representación idílica de la realidad introduciendo el realismo en la pintura, hecho que dio origen al naturalismo, cuyo promotor y máximo representante no es otro que Caravaggio. Pero el cambio no afecta solo a las figuras. No se cambia el arte simplemente con decir “en vez de pintar a gente guapa voy a pintar a feos”. No, eso no es arte. Un pensamiento asi es algo vacio y carente de significado. De nada sirve ser el que mejor pinte si no tienes algo que transmitir. La pintura vacía no es arte. El arte debe tener un significado, al igual que las palabras deben tener uno para ser una lengua.
En la representación de la realidad tal y como es, no olvidemos que hablamos del siglo XVI, se encuentra una autentica revolución. Un giro al autentico humanismo artístico. La belleza idílica resulta placentera, pero no es real. Lo que Caravaggio proponía era bajar al arte de lo torre de marfil en la que ella misma se había encerrado y zambullirla en el mundo real.
¿Quién dice que no pintemos a Vírgenes y Santos? Pero hagámoslo tal y como podrían haber sido. No digo que no exista gente guapa en el mundo real y para nada Caravaggio solo pintaba a gente fea. A lo que me refiero a que no existen ancianos  sacerdotes de cuerpos musculosos como el Laoconte ni damas de belleza pura con un cuello tan alto como la cabeza. Caravaggio no propone pintar a gente fea porque sí, sino que representa las cosas tal y como son sin hacer uso alguno de reparo o consideración. ¿Qué hay que representar una decapitación? Pues no te ahorres ni una gota de sangre. Porque así es el mundo en el que vivimos, si te cortan sangras.
San Jerónimo Estridión es conocido en la religión cristiana por ser quien tradujo la Biblia al latín. En el renacimiento podemos ver a un hombre rodeado de libros. Se trata de un hombre de piel pulida y clara con una mirada viva y manos fuertes, cuyo único rasgo de vejez son las canas y la calvicie. Frente a este San Jerónimo, Caravaggio nos muestra a un hombre al que la vejez lo está dejando en los huesos y arrugado, que se dedica a traducir en una habitación a oscuras. Al igual que pasase con “La muerte de la Virgen”, el respeto hacia las figuras católicas había degenerado en un idealismo banal que nada tenía que ver con la realidad. ¿Un anciano traduciendo libros con una sonrisa de oreja a oreja? ¿Dónde se ha visto eso?
No os imagináis lo mucho que me puede llegar a joder tener que repetirme pero tiene que quedar claro. La representación naturalista de las figuras no debe satisfacer las excentricidades de un pintor loco, sino que cumple con una necesidad. La necesidad de que el arte haga un poco de autocritica y contemple como la idealización ha degenerado en pinturas que por muy bellas que sean no son sino una caricatura de la realidad.




divendres, 29 d’octubre del 2010

Caravaggio y la falta de decoro.

Una actuación indecorosa es aquella que se hace sin la honorabilidad que se debe, en principio, a una persona por motivos de nacimiento. ¿Por qué me molesto en explicar esto? Porque la falta de decoro será el principal fundamento de la siguiente revolución artística. Veamos un ejemplo:

A la izquierda vemos la obra “La muerte de la Virgen” de Bartolome Bermejo, y a la derecha vemos “La muerte de la Virgen” en esta ocasión de Caravaggio. Estas dos pinturas no sólo comparten título sino también escena, protagonistas, e historia. Aun así no podían transmitir sensaciones más diferentes. ¿A qué se debe este hecho? Claro está, a la falta de decoro.
En la obra de Bermejo aparece toda la parafernalia propia de la religión católica; los alos de luz en la cabeza, la Deidad que corona la composición e incluso la aparición de ángeles. Por su parte, Caravaggio renuncia a toda esta ornamentación, él basa su pintura en una mujer muerta rodeada de personas que la velan. No hay rastro alguno de espiritualidad en el cuadro de Caravaggio.
Bermejo representa una muerte llena de luz, magnifiencia y pomposidad, es decir, llena de respeto, pues es el fallecimiento de la figura clave de la religión católica. Pero la obra de Caravaggio carece de todo ese decoro. Lo único que indica que esa es la muerte de la Virgen Maria es el título. 
Todas estas diferencias vienen a corroborar una evolución artistíca dirigida al realismo. Un realismo que lleva a Caravaggio a despojarse de la belleza idealizada del renacimiento y representar toda la crueldad de la muerte incluso tratándose de un cuadro religioso.
Este cuadro en pleno siglo XVI fue un auténtico escándalo. Pensar que la Virgen María podía haber muerto pálida y rígida como cualquier persona era ofensivo para la Iglesia. A esto cabría añadir el rumor de que el modelo en el que se basa la figura de la Virgen es el de una prostitua muerta y el de los apóstoles en mendigos.